Greenwashing: ¿son los productos "Bio" y "Eco" tan sostenibles como pensamos?


Muchas personas nos preocupamos por ser sostenibles e intentamos apoyar a empresas que también tengan esta filosofía. Sin embargo, de vez en cuando se descubren compañías disfrazadas de las etiquetas “natural”, “sostenible” y “eco” cuando en realidad cuidan de todo menos del medio ambiente. Hoy venimos a hablarte sobre el Greenwashing. Aprenderás qué es y cómo evitar que te engañen y, así, la próxima vez que veas un producto que cante que es “Bio”, te pararás a pensar si realmente lo es. 

 

Qué es el Greenwashing

En 1986, el ambientalista neoyorquino Jay Westervel vio algunas campañas supuestamente verdes en hoteles para ahorrar en el uso de toallas (ahorrando agua y energía para su lavado). En realidad, estas campañas eran por mero interés para aumentar beneficios, ya que estas empresas no tenían ninguna política de ahorro de energía. Entonces, para expresar este tipo de engaño, se creó el término greenwashing. Pero, ¿qué significa exactamente hoy en día? Según el diccionario de Oxford, viene a ser la «desinformación diseminada por una organización para presentar una imagen pública respetuosa del medioambiente». Para Greenpeace, el greenwashing abarca tanto la imagen pública de la empresa y los bienes que ésta produce, siendo «el acto de engaño al consumidor para que la percepción de que los productos y los objetivos de una empresa sean vistos como ecológicamente amigables» 🤓.

Como vemos, el greenwashing es el hermano malvado 😈  del marketing verde, cuyo fin es transmitir el compromiso de la empresa con el medio ambiente. Muchas empresas invierten más dinero en “ser verdes”, que en llevar a cabo prácticas realmente sostenibles, anunciándose como ecológicas cuando su único objetivo es el cumplimiento de la ley.

Cómo reconocer y evitar el greenwashing

Hay unas serie de elementos comunes en las marcas que hacen greenwashing:

  • Gran uso del color verde y de símbolos que nos recuerdan a la naturaleza.
  • Enunciados y lemas ambiguos que crean confusión en el consumidor: “expertos en botánicas”, “con ingredientes naturales en su composición”, “todo el poder de la naturaleza”, “más del 90% natural”, etc.
  • Presencia de un ingrediente ecológico sin proporcionar información sobre la composición total del producto

Para evitar caer en el engaño te dejamos algunos tips:

  • No creas todos los eslóganes: Es común que las compañías echen mano de expresiones como "100 % natural", "producto orgánico", "reciclado", "eco-friendly"... 🙄.  Toma estos eslóganes con cuidado ya que la ley les exige muy pocas condiciones para poder usarlos.
  • Cuidado con la información imprecisa: Si una empresa es verdaderamente sostenible, ten la seguridad de que va a esforzarse en proporcionar información detallada acerca de sus procesos, ingredientes, etc. Sospecha de aquellas empresas con frases vagas y vacías.
  • Usa el sentido común para identificar este tipo de publicidad: Las empresas que más contaminan son las más interesadas en limpiar su imagen. Por ello, usa el sentido común para identificar publicidad incoherente, como empresas de combustibles fósiles patrocinando eventos verdes o empresas que introducen un pequeño porcentaje de plástico reciclado en su packaging y ya se anuncian como “verdes”. Desde luego, es mejor que nada, pero muchas de estas empresas son también las que más contaminan en el planeta. Sus medidas son insuficientes ante la magnitud del problema y sólo pretenden limpiar su imagen.
  • Sospecha de los embalajes de color verde: Uno de los pilares de esta práctica es el uso del verde. No te guíes tanto por el envase y lee la etiqueta, donde encontrarás la información relevante. 
  • Infórmate de los sellos ecológicos: Muchas empresas diseñan sus propios sellos para reforzar su mensaje ecológico, aunque conviene recordar que no todos son válidos. Aprende a identificar la Etiqueta Ecológica Europea y otros sellos debidamente certificados, como por ejemplo ECO-BIO, B-Corp, WFTO, Leaping Bunny, Soil Association o GOTS.
  • Infórmate de la procedencia de los alimentos. Que un producto haya sido producido de manera ecológica no significa que haya sido distribuido de forma sostenible y, aunque un alimento lleve un certificado ecológico, deberíamos preguntarnos de dónde proviene, pues muchos de estos certificados se refieren sólo a la producción. Un ejemplo: de poco sirve que los aguacates que comemos hayan sido producidos ecológicamente si vienen de Sudamérica (de donde proviene un gran número de las frutas consumidas en España), contribuyendo enormemente a aumentar la huella de carbono mediante su transporte en avión.

En resumen, no te quedes solo en el la superficie y busca información sobre la empresa: de dónde procede la energía, emisiones de gases de efecto invernadero, etc. Cuida que no solo tengan un producto “bio”, o “sostenible”, ya que quizá sirva como estrategia de marketing para tapar la contaminación del resto de productos. Revisa comentarios y echa un vistazo a su web para saber si realmente es un tema que preocupe a la empresa.

Y ahora, centrándonos en lo nuestro 🍦🍦🍦, ¿cómo sabemos si un helado vegano es realmente sostenible?

Los helados ecológicos utilizan ingredientes naturales producidos forma respetuosa con el medio ambiente. Un criterio de compra más fiable que leer "ecológico" en su etiqueta es buscar la procedencia de los mismos, que pueden ser locales, regionales, nacionales o internacionales (por desgracia este último es el más común 😢). Y sí, si no pone nada, probablemente sea internacional.

Por otro lado, los productos con sello ecológico tienen que cumplir la legislación europea. La verdad es que muchas pequeñas empresas no cuentan con los recursos para solicitar estos sellos, pero las grandes empresas que no cuentan con ellos tienen un motivo muy claro: no son sostenibles.

Además de su contenido, el recipiente del helado también puede ser respetuoso con el medio ambiente. De menos a más sostenibles, tenemos: plástico no reciclado, plástico reciclado, materiales reciclables, materiales biodegradables y materiales compostables (haremos un post explicando la diferencia entre estos tres últimos). 

Al final, la clave siempre está en que la empresa desarrolle una relación honesta, siendo coherentes en sus comunicaciones con los valores y la filosofía de la marca. Además las empresas debemos intentar ser transparentes, facilitando más información acerca de las declaraciones, compromisos o eslóganes medioambientales expuestos en nuestras páginas. Usar un lenguaje claro y comprensible, evitando términos vagos como “eco”, “verde” o “natural” y demostrando que nuestras declaraciones “ecológicas” están basadas en ventajas que puedan demostrarse científicamente

Por todo esto, en Happlant nos encargamos de cuidar al máximo los pilares de producción y distribución de nuestros helados, porque creemos que ahí es donde reside la diferencia. Hacemos numerosas acciones para impactar lo menos posible, que van desde lograr que el todas nuestras frutas sean de origen nacional y en la medida de lo posible local, hasta usar sólo envases y cucharitas 100% compostables, declarándole la guerra al plástico 👊🏽👊🏽.

Si se te ocurren, nos encantaría que nos dieras ejemplos de empresas que practican el Greenwashing (por aquí se nos ocurren unas cuantas, sector de los helados incluido 😂) y de paso nos cuentes qué te ha parecido lo que has leido. Por otro lado, aceptamos cualquier tipo de sugerencia para seguir mejorando en nuestro camino sostenible! 🌍💚


Déjanos un comentario con tu opinión!


Por favor, ten en cuenta que tu comentario debe ser aprobado antes de su publicación. Hacemos esto para evitar posibles comentarios ofensivos y/o poco inclusivos.